domingo, 21 de agosto de 2011

La Mente Una


Los seis mundos que conforman la Mente Una son los que a continuación se enumeran:

1. Las regiones infernales
2. Los espíritus hambrientos (pretas)
3. Animales
4. Demonios en lucha (asuras)
5. Seres humanos
6. Seres celestiales (devas)

Antes de continuar cabría muy bien aclarar que definitivamente no creemos en la existencia positiva de 'otros mundos' o 'dimensiones', es decir, no creemos en su existencia a modo de 'espacios', 'lugares' -físicos o no, tangibles o no- en el sentido habitual del entendimiento común, sino como diferentes estados del ser. Dicho de otra forma, los entendemos como las distintas etapas del desarrollo del ser. Y al hablar así, no nos referimos al Ser en sí, puesto que éste no puede devenir, es eterno.

Por lo anteriormente expuesto, tampoco creemos que las distintas 'entidades' que habitan estos mundos sean - permítasenos el término- 'fantasmotas' autoconscientes poseedores de voluntad. No. Son seres -entiéndase constelaciones caracterológicas; entes, construcciones, condicionamientos psicológicos... en fin, cortezas en el sentido cabalístico del término- bajo cuya dirección nos encontramos y reaccionamos, que no actuamos, porque el acto es volición, libre determinación y, en nuestro actual estado de evolución, es el material reactivo de nuestro inconsciente quien lleva las riendas de nuestras vidas. No son estos seres sino personificación de las distintas pulsiones y/o condicionamientos de nuestro ser. Son alegorías que necesitan ser comprendidas en su real significado.

Tal es el alcance de aquella frase de Paul Eluard: "Hay otros mundos, pero están en éste". Y es éste el sentido que debe darse al epígrafe "La Mente Una".

1. Las regiones infernales

El momento de la penitencia, el fondo del sufrimiento provocado por la ignorancia fundamental. El cimiento de la Obra. De ninguna manera debe entenderse como castigo, es causa y efecto, karma -respecto a este término, aclaremos que nada tiene de misterioso, simplemente, si meto la mano al fuego, me quemo; si bebo agua, calmo mi sed. En este estado no hay sino crujir de muelas y rechinar de dientes. Son las tinieblas exteriores.

2. Los espíritus hambrientos

Estos son seres quienes debido a su codicia se han condenado a una vida de anhelos y frustraciones. Es el estado del alma completamente inmersa en la corriente instintivo-emocional. Es el estado del alma sin reposo que vaga a la deriva en busca de satisfactores externos; tan luego es atraída por esto como por aquello y no logra su satisfacción en lugar alguno, lo que le provoca un estado cuasi permanente de ansiedad y frustración -análogo al sueño de una persona sedienta en el que, por más que bebe, no logra, muy a su pesar, apagar su sed-, sufriendo en toda su magnitud los embates y guiños de la fortuna, viviendo esclavizado por ella.

3. Animales

En este estado se advierte aún una vida en la corriente colectiva, no existe el razonamiento. Si bien no existe el 'hambre' del estado inmediato anterior, prácticamente las respuestas que el hombre da ante los estímulos provenientes de su entorno y/o de su interior, no son sino instintivas.

4. Demonios en lucha

La separación de lo sutil y lo espeso. El punto del tremendo encuentro entre la rémora y la salamandra. La cruenta batalla entre las dos naturalezas. La lucha contra la bestia.

5. Seres humanos

El alma emancipada. La lapis philosophorum. La iluminación. La libertad, entendida tanto como la plena aceptación de La Ley y la acción en consecuencia, como la absoluta posesión de sí mismo; el alma se encuentra libre de temores, de apegos y deseos, de condicionamientos psicológicos. Es por fin capaz de Actuar. Eso significa ser -realmente merecer esa denominación, ese nombre- humano.

6. Seres celestiales

Son los Ischim de la Tradición. Las Almas Beatificadas de los hombres y mujeres que han llegado a tal estado por su esfuerzo y por sus obras. Son las almas inmortales que cual faros guían a la humanidad toda a través de los peligros y escollos del océano de la existencia.

Finalmente, no perdamos de vista que se habla de Mente Una. Buda es lo que es. "Todo es a la vez nada es viceversa". Desde las regiones infernales hasta los devas conforman la Mente Una. Por ello es que el Bhagavad Gītā nos dice "El sabio, por virtud del conocimiento verdadero, ve en condiciones de igualdad a un brāhmaa, a una vaca, a un elefante, a un perro y a un paria" (Cap. 5, vers. 18).

No en potencia sino en acto Todo es Buda.

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